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¿Qué pasa, viajero? Si has llegado hasta aquí, déjame que me presente. Soy Sergio. Llevo exactamente 40 años viviendo en este maravilloso rincón de la Costa del Sol. Llegué aquí hace cuatro décadas, me enamoré de la luz, de la gente y del olor a mar, y decidí echar raíces. Hoy en día, además de ser un vecino más que se conoce cada bache, cada atajo y cada chiringuito, soy el dueño de un negocio local de alquiler de coches en Benalmádena.

Así que ya te lo puedes imaginar: si hay alguien que sabe cómo exprimir este pueblo de arriba abajo, cómo moverse por sus tres núcleos sin volverse loco con el mapa y dónde se esconden los verdaderos tesoros sin caer en las típicas trampas para turistas, ese soy yo. En mi día a día me harto de recomendar itinerarios a los clientes que acaban de aterrizar y nos solicitan un servicio de alquiler de coches en el Aeropuerto de Málaga, y siempre les digo lo mismo: «Benalmádena no es solo una playa bonita. Son tres mundos metidos en un solo municipio».
Ponte cómodo, porque te he preparado una guía súper completa de Benalmádena, de esas que no te encuentras en las agencias de viajes convencionales. Te lo voy a contar todo desde mi punto de vista, con la honestidad de quien lleva media vida aquí y basándome en la experiencia real de patearme estas calles día tras día. Desde el majestuoso y singular Castillo de Colomares hasta los rincones más mágicos del Parque de la Paloma, pasando por la gastronomía, los alojamientos, las playas, la feria y su historia oculta. ¡Arrancamos!
Antes de encender el motor o ponerte las chanclas, lo primero que tienes que entender es la geografía de este bendito lugar. Benalmádena tiene una superficie de unos 27 km² y goza de nada menos que 2.900 horas de sol al año, con una temperatura media anual que te permite vivir en una primavera constante. Lo mejor es que estamos estratégicamente situados entre Torremolinos y Fuengirola, a solo unos 15 minutos en coche del aeródromo malagueño. Es el centro de operaciones perfecto para explorar toda la provincia.
But lo verdaderamente único es que Benalmádena se divide de forma muy clara en tres zonas o núcleos urbanos. Cada uno tiene su propia alma, su ritmo y su encanto:
Como dueño de un rent a car, mi primer consejo de amigo es directo: aunque hay transporte público (autobuses y tren), disponer de un vehículo te da la libertad absoluta de desayunar un pitufo con café en una plaza escondida de Arroyo de la Miel, subir a comer un buen plato de los montes a Benalmádena Pueblo y terminar la tarde viendo el atardecer en una cala recóndita de la costa.

Muchos piensan que Benalmádena se construyó en los años 60 y 70 al calor del boom turístico de la Costa del Sol. ¡Menudo error! Como apasionado de la historia local, siempre disfruto contando a los viajeros que esta tierra tiene un pasado fascinante y milenario.
Por aquí pasaron los fenicios y los romanos, atraídos por la riqueza pesquera de nuestras costas y la bonanza del clima. De hecho, los romanos explotaron activamente yacimientos de salazón de pescado en la zona de Benalmádena Costa. Pero el verdadero origen del nombre actual y de la fisionomía del pueblo se lo debemos, cómo no, a los árabes.
Durante la época musulmana, la zona pasó a llamarse Ibn al-Ma’adin, que significa literalmente «Hijos de las Minas» o «La Mina de las Naos», debido a las explotaciones de hierro y ocre que existían en la sierra del municipio. Construyeron una imponente fortaleza en lo alto (lo que hoy es el Pueblo) y torres vigía a lo largo de la costa para defenderse de las incursiones piratas.
En 1485, en el contexto de la Reconquista, los Reyes Católicos tomaron la villa de Benalmádena. Los asedios y las batallas fueron tan duros que la fortaleza quedó prácticamente destruida y el lugar se despobló temporalmente. No fue hasta años más tarde que comenzó la repoblación y se reconstruyó el núcleo de Benalmádena Pueblo, manteniendo la estructura laberíntica musulmana pero adaptándola a los nuevos tiempos.
Hoy en día, cuando camines por el pueblo blanco o veas las torres vigía integradas en el paisaje moderno de los hoteles, recuerda que estás pisando siglos de historia de marineros, mineros y caballeros. Para ampliar la información institucional sobre nuestro patrimonio, te aconsejo echar un vistazo al portal de turismo.benalmadena.es.
Subir al Pueblo es obligatorio. Yo suelo ir los domingos por la mañana, cuando el aire de la sierra está limpio y el olor a azahar de los patios invade las calles. Si vas en coche (lo ideal para subir la cuesta desde la costa), mi recomendación de profesional es clara: no intentes meterte en el casco histórico con el coche. Las calles son estrechas, peatonales en su mayoría y los giros son complicados. Lo mejor es dejar el coche cómodamente en el aparcamiento público gratuito de la entrada o en los alrededores y empezar a patear sin prisas ni estrés.
El punto neurálgico para iniciar la caminata es la Plaza de España. Es una placita preciosa, típicamente andaluza, rodeada de naranjos y fachadas blancas impecables. Justo en el centro preside la famosa fuente con la escultura de bronce de La Niña de Benalmádena (también conocida popularmente en la zona como La Niña de España). Fue creada por el escultor Jaime Pimentel a finales de los años 60 y se ha convertido en el auténtico símbolo internacional del municipio. Representa a una niña con el pelo recogido ofreciendo agua en una concha, un precioso gesto de hospitalidad hacia todos los que venimos de fuera. Sentarse en uno de los bancos de la plaza a tomarse un café o una caña con su tapa a la sombra de los árboles es uno de esos placeres sencillos que no tienen precio.
Desde allí, déjate llevar por el instinto y piérdete por callejuelas míticas como la Calle Real o la Calle Amapola. Las paredes están cubiertas de macetas de color azul andaluz rebosantes de flores rojas y rosas. El contraste es tan fotogénico que te garantizo que vas a gastar la batería del móvil haciendo fotos.
Caminando hacia la parte más alta del casco antiguo, llegarás a la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, el templo religioso más antiguo del municipio, edificado originalmente en el siglo XVII en el lugar que ocupaba la antigua fortaleza árabe. El templo en sí tiene una soberidad andaluza encantadora, pero el verdadero espectáculo aguarda justo detrás, en los Jardines del Muro.
Estos jardines son un remanso de paz diseñado nada menos que por el célebre artista lanzaroteño César Manrique. Manrique supo integrar perfectamente la flora local con los restos de las antiguas murallas, creando pasarelas de piedra, cascadas de agua y zonas verdes que invitan a la meditación. Pero lo que te dejará con la boca abierta es su mirador, un auténtico balcón al mar. Desde este punto, situado a casi 300 metros de altura, tienes una panorámica brutal de toda la franja costera de Benalmádena, Fuengirola y, en los días claros de invierno en los que sopla el viento de poniente, se alcanza a ver perfectamente la silueta de la costa de Marruecos y el Peñón de Gibraltar. La entrada a la iglesia y a los jardines es completamente gratuita. Para conocer más detalles históricos, la Delegación de Turismo del Ayuntamiento ofrece guías explicativas muy completas.
Una de las grandes joyas ocultas de Benalmádena Pueblo es este museo, situado en pleno centro del casco histórico, en la Avenida Juan Luis Peralta. La gente viene buscando playa y no se imagina que aquí guardamos una de las colecciones de arte precolombino más importantes de toda España, con piezas arqueológicas de un valor incalculable procedentes de México, Perú, Colombia y Nicaragua.
El museo lleva el nombre del artista y arqueólogo Felipe Orlando, quien donó su colección privada al ayuntamiento. Además de la sección precolombina, el museo cuenta con una interesantísima colección de restos arqueológicos locales hallados en los yacimientos del municipio (de épocas fenicia y romana). Lo mejor de todo es que la entrada es 100% gratuita. Es un plan cultural fantástico para resguardarse un rato del sol del mediodía en verano o para una tarde tranquila. Puedes consultar sus horarios y exposiciones en la página oficial del Museo de Arte Precolombino Felipe Orlando.
Saliendo un poco del entramado de calles peatonales del Pueblo, pero sin abandonar la zona alta, nos encontramos con tres de las atracciones turísticas más impactantes de la Costa del Sol. Están muy cerca unas de otras, por lo que puedes visitarlas de forma consecutiva (y aquí, de nuevo, tener un coche de alquiler te soluciona la vida para enlazar los trayectos rápidamente).

Si hay un lugar misterioso, fascinante y fotogénico en Benalmádena, ese es el Castillo de Colomares. Aunque visualmente parece una fortaleza de la Edad Media o un cuento de fantasía gótica, en realidad se construyó entre 1987 y 1994. Fue la obra de la vida del doctor Esteban Martín y Martín, un médico ginecólogo barcelonés que, ayudado por un par de albañiles locales, levantó esta increíble estructura con sus propias manos como un homenaje monumental a Cristóbal Colón y al Descubrimiento de América.
El diseño arquitectónico es una auténtica locura artística que mezcla estilos neogótico, neomudéjar, neorrománico y neobizantino. Mientras recorres sus torres, escalinatas y pasadizos de piedra y ladrillo, irás descubriendo multitud de detalles simbólicos esculpidos: las tres carabelas (la Pinta, la Niña y la Santa María), los escudos de los Reyes Católicos y elementos de las culturas precolombinas. Como curiosidad de récord Guinness: el monumento alberga en su interior la iglesia más pequeña del mundo, dedicada a Santa Isabel de Hungría, con apenas 1,96 metros cuadrados de planta.
Consejo de Sergio: Es una atracción muy concurrida, especialmente los fines de semana. Ve a primera hora de la mañana para poder hacer fotos sin multitudes en las torres. Cuenta con una pequeña zona de aparcamiento en los alrededores, aunque en temporada alta se llena rápido. La entrada cuesta unos pocos euros y merece muchísimo la pena para apoyar el mantenimiento de esta fantasía arquitectónica.

Siguiendo la carretera de la sierra hacia el oeste, te toparás de frente con una silueta blanca e imponente coronada por un cono dorado que resplandece bajo el sol malagueño: es la Estupa de la Iluminación. Inaugurada en 2003, se trata de la estupa budista más grande del mundo occidental, con nada menos que 33 metros de altura. Fue construida gracias a la iniciativa del maestro budista Lopon Tsechu Rinpoche y atrae a miles de practicantes y curiosos de todos los rincones del planeta.
A diferencia de la gran mayoría de las estupas tradicionales de Asia, que son estructuras sólidas y cerradas, la de Benalmádena cuenta con la particularidad de albergar en su interior una sala de meditación y exposiciones de más de 100 metros cuadrados. Las paredes interiores están decoradas con espectaculares pinturas murales elaboradas a mano por artistas nepalíes que relatan pasajes de la vida de Buda. El ambiente que se respira dentro es de un silencio, paz y espiritualidad sobregogedores, ideales para desconectar del bullicio de la costa.
Está en la Avenida Retamar. El acceso a la sala de meditación es completamente gratuito (a veces piden una pequeña aportación voluntaria si quieres ver alguna exposición temporal en el sótano). Lo mejor de todo es que tiene un gran aparcamiento gratuito justo enfrente, por lo que aparcar el coche aquí es comodísimo. Las vistas desde el mirador de la Estupa al atardecer son, sencillamente, de las mejores de toda Málaga.
Justo al lado de la Estupa de la Iluminación (literalmente puerta con puerta, de modo que puedes dejar el coche en el mismo aparcamiento) se encuentra el Mariposario de Benalmádena. Es un planazo espectacular, sobre todo si vienes viajando en familia con niños.
Al cruzar sus puertas, te trasladas de inmediato de la Costa del Sol a una auténtica selva tropical del sudeste asiático. El edificio es un precioso templo de estilo tailandés (construido con materiales traídos directamente de Tailandia) que alberga un espacio acristalado de más de 2.000 metros cuadrados con una temperatura y humedad controladas. En su interior vuelan en total libertad más de 1.500 mariposas exóticas de unas 100 especies diferentes procedentes de zonas tropicales de todo el mundo.
Es una delicia pasear entre cascadas de agua, flores exóticas y plantas tropicales mientras las mariposas revolotean a tu alrededor e incluso, si te quedas muy quieto, se posan sobre tu hombro o tu ropa. Además de mariposas, en el recinto viven de forma armónica otros pequeños animales como iguanas, tortugas, peces y un simpático wallaby de las rocas. Un consejo de amigo: fíjate bien en los paneles acristalados del laboratorio de cría, donde con un poco de suerte podrás ver en vivo cómo rompen las crisálidas y nacen las mariposas.
Bajando de la sierra por la carretera principal o viniendo directamente desde la autovía, entramos en Arroyo de la Miel. Como te decía al principio, esta es la zona donde vivimos la mayoría de los trabajadores del pueblo, por lo que tiene un sabor comercial y residencial vibrante. Para mí, Arroyo es sinónimo de mañanas ajetreadas y tardes de cañas relajadas con los amigos de toda la vida.
Si me preguntas cuál es mi lugar favorito para pasear un domingo por la tarde, te diré sin dudarlo que el Parque de la Paloma de Benalmádena. Situado estratégicamente en el límite entre Arroyo de la Miel y la zona de la costa, es un impresionante parque urbano de más de 200.000 metros cuadrados de superficie. De hecho, ha sido reconocido en varios rankings de portales turísticos internacionales como uno de los 25 parques urbanos más bonitos e impresionantes de toda Europa.
El gran encanto de la Paloma, además de sus inmensas praderas de césped, riachuelos y sus caminos pavimentados perfectos para pasear o correr, es su fauna. El parque funciona bajo un concepto semiabierto precioso: por todo el recinto corren e interactúan en total libertad centenas de animales: gallos, gallinas con sus polluelos, patos, gansos, pavos reales y decenas de simpáticos conejos que corretean por el césped. A los niños les vuelve locos poder sentarse en la hierba a verlos comer de cerca.
Además, el parque cuenta con:
Justo al lado del parque de atracciones Tivoli World (que desgraciadamente lleva cerrado unos años por motivos empresariales, un recuerdo agridulce que todos los benalmadenses llevamos en el corazón) se encuentra la base de salida de las cabinas del Teleférico Benalmádena.
Es una de las atracciones más espectaculares de la Costa del Sol. Te subes en una de sus cabinas bicable modernas en una travesía aérea que dura aproximadamente 15 minutos y que te eleva de forma vertiginosa desde el centro urbano de Arroyo de la Miel hasta la cumbre del Monte Calamorro, situado a casi 800 metros de altura sobre el nivel del mar.
Durante el ascenso, las vistas panorámicas de la costa son impresionantes, pero una vez que coronas la cima, el paisaje te deja sin respiración. En lo alto del Calamorro dispones de varios senderos perfectamente señalizados y miradores panorámicos desde los cuales se divisa de forma nítida toda la Bahía de Málaga, Torremolinos, Fuengirola, la majestuosa Sierra Nevada al fondo y, de nuevo, la silueta del norte de África en el horizonte.
Además, en la cima se organizan diariamente espectaculares exhibiciones de vuelo de aves rapaces (águilas, halcones, buitres y búhos) a cargo de expertos cetreros, una actividad preciosa e incluida con el billete del teleférico. Si te gusta el senderismo, te aconsejo subir en el teleférico y hacer la bajada a pie por las rutas de montaña indicadas que descienden de vuelta hacia Arroyo de la Miel o Benalmádena Pueblo. ¡Eso sí, lleva buen calzado deportivo y agua de sobra!
Si bajamos de Arroyo de la Miel hacia el Mediterráneo, entramos de lleno en Benalmádena Costa. Aquí el paisaje se transforma en una sucesión de hoteles de primera categoría, chiringuitos, palmeras y kilómetros de playas doradas. El epicentro absoluto de esta zona y el gran orgullo náutico de todos los que vivimos aquí es su puerto deportivo.

Yo he visto crecer y transformarse este puerto desde sus inicios en los años 70 y 80, y te puedo asegurar que no hay otro igual en todo el mundo. Su nombre oficial es Puerto Deportivo de Benalmádena, pero todo el mundo lo conoce internacionalmente como Puerto Marina. Ha sido galardonado en varias ocasiones como la «Mejor Marina del Mundo» por revistas especializadas, y solo hace falta dar un paseo por sus muelles para entender el motivo.
Su diseño arquitectónico, obra del arquitecto Eduardo Oria, es una mezcla mágica y vanguardista de estilos árabes, andaluces e indios, con un concepto de islas artificiales residenciales flotantes unidas entre sí por preciosos puentes peatonales arqueados de piedra. Los edificios residenciales tienen formas orgánicas de color crema que parecen integrarse con el agua y con los mástiles de los lujosos yates amarrados en sus muelles.
Pasear por Puerto Marina es un plan fantástico a cualquier hora del día. Por el día, puedes caminar contemplando los barcos, tomarte un helado, reservar una excursión marítima para ver delfines en alta mar o alquilar un velero. Por la noche, el puerto se transforma por completo y se convierte en el gran epicentro de la vida nocturna de la Costa del Sol, repleto de restaurantes internacionales, bares de copas de moda, pubs con música en vivo y discotecas espectaculares donde trasnochar hasta el amanecer. Si quieres visitar otro parque de animales acuáticos de la zona, a poca distancia se encuentra Selwo Marina, una opción ideal para completar la jornada marinera.

Ubicado justo en la entrada principal de los muelles comerciales de Puerto Marina se encuentra el acuario Sea Life Benalmádena. Es otro espacio interactivo sensacional e ideal si el día sale algo nublado o si quieres sorprender a la familia.
El gran atractivo del Sea Life es su espectacular túnel acristalado subacuático de 360 grados. Cuando caminas por su interior, pasas literalmente por debajo del agua mientras imponentes tiburones de arrecife, gigantescas rayas mantarrayas que parecen volar y enormes tortugas marinas rescatadas nadan plácidamente a escasos centímetros de tu cabeza. El acuario cuenta además con zonas interactivas preciosas donde los niños pueden ver de cerca caballitos de mar exóticos, pulpos inteligentes, medusas fluorescentes y una colorida recreación del arrecife de coral repleta de «peces payaso» (como Nemo). Al final del recorrido hay una simpática zona con nutrias asiáticas juguetonas y un minigolf temático frente al mar para terminar la visita divirtiéndose al aire libre.

Si caminas en dirección oeste siguiendo el kilométrico Paseo Marítimo desde Puerto Marina, llegarás a uno de los monumentos más queridos, singulares y fotografiados de la costa benalmadense: el Castillo de El Bil Bil.
A pesar de su imponente apariencia de alcazaba o palacio árabe norteafricano, no se trata de un monumento medieval. Fue construido a principios de los años 1930 como una villa residencial privada de lujo para una acaudalada familia adinerada (los Smetanov, y posteriormente los Hermann). Su diseño exterior destaca de forma espectacular por sus fachadas de color rojo intenso, sus ventanas con arcos de herradura, almenas decorativas y un precioso jardín de estilo mudéjar andalusí rodeado de fuentes con juegos de agua y palmeras altas que miran directamente al mar.
En la actualidad, el edificio es de propiedad pública municipal y funciona como un dinámico centro cultural y sala de exposiciones de arte contemporáneo. Además, ostenta el curioso récord de ser el lugar público donde se celebran más bodas civiles de toda la provincia de Málaga, gracias a su inigualable y romántico entorno costero. El acceso al interior para ver sus patios decorados con azulejos y las exposiciones temporales suele ser gratuito, aunque te recomiendo consultar previamente los horarios ya que cambian con frecuencia entre el invierno y el verano.
Aparcar justo al lado de El Bil Bil en verano es una misión casi imposible, ya que las plazas en la avenida principal y en las calles secundarias residenciales están cotizadas al máximo. Mi truco es aparcar el coche en el gran parking público subterráneo que hay cerca del Parque de la Paloma o junto al Paseo Marítimo de Santa Ana y acercarse dando un agradable paseo a pie por el borde del mar.
Con casi 10 kilómetros de franja litoral, Benalmádena cuenta con una variedad de playas espectacular que se adapta a las necesidades y gustos de cada tipo de viajero. Tenemos un total de 15 playas catalogadas. Como sé perfectamente que no todas son iguales, te invito a repasar mi análisis exhaustivo sobre las mejores playas de Benalmádena para que elijas tu rincón costero perfecto según las recomendaciones que detallo a continuación:

Si vienes con niños, buscas sombrilla, hamacas de alquiler, duchas, socorristas y una oferta inmensa de chiringuitos a un paso de la toalla, estas son tus playas:
Si eres como yo y prefieres huir un poco de los grandes gentíos playeros, buscas paisajes más agrestes, acantilados rocosos y aguas cristalinas perfectas para ponerte las gafas de bucear y ver bancos de peces entre las rocas, tienes que moverte en coche hacia la zona oeste del municipio (dirección Fuengirola):
Cuarenta años viviendo aquí dan para comer en muchos sitios, te lo aseguro. En Málaga nos encanta disfrutar de la comida sin prisas alrededor de una mesa con vistas al mar o en una terraza fresca de pueblo. La gastronomía tradicional de Benalmádena se basa principalmente en la rica cocina marinera malagueña, combinando pescados fresquísimos procedentes de las lonjas vecinas con las ricas hortalizas y platos de la huerta del interior de la provincia.
Cuando te sientes en un chiringuito tradicional o en un bar de tapas local, no puedes marcharte sin probar estas delicias locales:
Aquí te dejo mis rincones de confianza absolutos, esos sitios a los que llevo a mi propia familia y donde sé que nunca van a fallar:

Si tienes la suerte de cuadrar tus fechas de vacaciones con nuestras festividades locales, vas a descubrir la esencia más auténtica, alegre y hospitalaria de la cultura andaluza. En Benalmádena vivimos las tradiciones con muchísima pasión, y las calles se transforman por completo:
Es la fiesta grande por excelencia de Arroyo de la Miel y se celebra siempre a finales de junio, coincidiendo en torno a la mágica Noche de San Juan (del 23 al 24 de junio). La feria se prolonga habitualmente durante unos 5 o 6 días de fiesta ininterrumpida.
Durante el día, la fiesta se concentra en el centro urbano de Arroyo de la Miel (la llamada «Feria de Día»), donde las calles se engalanan con farolillos, los vecinos y visitantes nos vestimos con trajes cortos y de flamenca, y se bailan sevillanas en plena calle mientras se comparte vino de la tierra, cartojal y ricas raciones de tapas tradicionales. Por la noche, la actividad se traslada al Recinto Ferial (junto al Parque de la Paloma), donde se montan decenas de atracciones mecánicas («los cacharritos») y las casetas públicas y privadas donde disfrutar de conciertos gratuitos de artistas nacionales de primera línea, cenas tradicionales y baile hasta altas horas de la madrugada.
La Noche de San Juan (23 de junio) tiene una magia especial: a mi medianoche todo el mundo se desplaza a las playas de Benalmádena Costa para presenciar los espectaculares fuegos artificiales y la quema de los tradicionales Júas (monigotes de trapo satíricos). Siguiendo la tradición sagrada, nos mojamos los pies en la orilla del mar a medianoche para atraer la buena suerte para el resto del año.
Se celebra a mediados de agosto (en torno al 15 de agosto) en honor a la patrona de Benalmádena Pueblo. Es una feria con un sabor mucho más tradicional, íntimo y típicamente vecinal. Las plazas blancas del Pueblo se llenan de guirnaldas, se organizan comidas populares gratuitas de arroz y gazpacho para todos los asistentes, y por la tarde-noche procesiona la imagen de la Virgen por las empinadas y bellas calles encaladas del casco histórico, en un ambiente cargado de emoción, devoción y lluvias de pétalos de flores desde los balcones.
https://youtu.be/IqXNAMjdTbg?si=s-hvyZ0xUiolzmXu
Elegir dónde vas a plantar tu base de operaciones o campamento base depende enteramente del tipo de vacaciones que estés buscando y de si vas a disponer de un vehículo para moverte. Tras 40 años viendo abrir y reformarse los hoteles de la zona, aquí va mi radiografía honesta del alojamiento local:

Te dejo mis recomendaciones personales con nombre y apellido de establecimientos con una trayectoria intachable en el municipio:

Para ir terminando esta mega guía, déjame ponerme la gorra de profesional del sector del automóvil y darte mis últimos trucos de oro prácticos como dueño de un rent a car local. Estas recomendaciones te van a ahorrar tiempo, multas de tráfico y algún que otro dolor de cabeza innecesario durante tus vacaciones:
Te seré completamente sincero: si tu plan de vacaciones consiste única y exclusivamente en salir de la habitación del hotel en Benalmádena Costa, tumbarte en la hamaca de la playa de enfrente, cenar en el chiringuito de al lado y tomarte una copa en Puerto Marina, no necesitas alquilar un coche. Te puedes mover perfectamente andando por el Paseo Marítimo o usar un taxi o autobús lineal para un desplazamiento puntual.
Ahora bien, si eres un viajero con inquietudes que quiere exprimir al máximo su viaje, la cosa cambia por completo. Alquilar un coche te da la libertad absoluta de:
Grábate esto a fuego en la mente: en verano (julio y agosto) y Semana Santa, la zona costera de Benalmádena se satura por completo de coches. Aparcar gratis en la calle cerca de las playas principales es como ganar la lotería. Por ello, apunta estos trucos:
Bueno, viajero, si has leído hasta aquí, ya tienes en tu poder más información, trucos y chivatazos locales de los que tiene el 99% de los turistas que nos visitan cada año.
Benalmádena es un lugar verdaderamente mágico. Llevo 40 años viviendo aquí y te puedo asegurar que, incluso después de cuatro décadas, todavía sigo disfrutando como el primer día de ver amanecer desde los muelles de Puerto Marina, de tomarme un café temprano bajo los naranjos de la Plaza de España en el Pueblo o de ver a los conejos corretear por el césped del Parque de la Paloma al caer la tarde. Es un municipio que tiene alma, que sabe acoger al que viene de fuera como si fuera un vecino más y que te ofrece todo lo necesario para unas vacaciones inolvidables.
Prepara bien las maletas, no te olvides de la crema solar, ponte ropa cómoda para caminar y prepárate para disfrutar de una de las mejores joyas de nuestra bendita Costa del Sol. Y ya lo sabes: si ves rodar por nuestras carreteras un coche de alquiler impecable conducido por un viajero con una sonrisa de oreja a oreja, lo más probable es que se trate de un cliente que ha seguido los consejos de esta guía. ¡Nos vemos muy pronto por las calles de Benalmádena! ¡Buen viaje!