El Castillo de Gibralfaro: Un Faro de Historia y Cultura

En el recóndito núcleo urbano de la bulliciosa y enérgica Málaga, hallamos un tesoro histórico que, sin desvanecerse ante los estragos del inexorable paso de los años, prevalece: el Castillo de Gibralfaro. Esta imponente construcción, erguida con gallardía en la prominencia del Monte Gibralfaro, constituye un testigo con vida propia de la dilatada y opulenta historia que distingue a esta tierra. Con una superficie de 21.310 m², incluyendo la Coracha y la Barbacana, y un perímetro de 1.310 metros de muralla, este castillo es un testimonio viviente de la rica historia de la región.

Pero el Castillo de Gibralfaro es más que un monumento histórico. Es un símbolo de la resistencia y la resiliencia de Málaga, un testimonio de su capacidad para adaptarse y prosperar a pesar de los desafíos.

La Cumbre de la Historia

En lo alto de la prominencia del Monte Gibralfaro, cuya altitud se alza imponente hasta los 130 metros, se yergue una estribación de los majestuosos Montes de Málaga, inscritos como parte indiscutible de la grandiosa Cordillera Penibética. Desde su cima soberana, el Castillo de Gibralfaro impera con su magnificencia sobre la exquisita urbe de Málaga y el vasto horizonte del Mar Mediterráneo, encontrándose interconectado mediante un corredor amurallado con la imponente Alcazaba de Málaga, testigo indudable de tiempos pretéritos y esplendorosos.

Gibralfaro ha sido sitio de fortificaciones desde la fundación fenicia de la ciudad de Málaga, alrededor del 770 a. C. El lugar fue fortificado por el califa Abd-al-Rahman III en 929 d. C.

A principios del siglo XIV, Yusuf I del Reino de Granada amplió las fortificaciones dentro del recinto del faro fenicio y erigió una doble muralla hasta la Alcazaba. Cada piedra, cada torre, cada pasillo de este antiguo castillo cuenta una historia, un relato de poder y resistencia, de ambición y fe. Se sabe que a su muerte no estaba terminado y que se concluyó bajo el reinado de su hijo Muhammad V. La fortaleza se adaptó a las necesidades impuestas por los avances de la artillería y las tácticas militares, que obligaban a crear un sistema de protección o baluarte para la Alcazaba. Gibralfaro era el último y principal bastión o reducto defensivo, comunicado con la Alcazaba por un camino amurallado, la Coracha, que era su único punto de acceso.

vistas desde el Castillo de Gibralfaro

Un Punto Estratégico de Observación

Desde el monte donde se asienta el castillo, se domina toda la ciudad y la bahía. En su época, las fortificaciones ofrecían una imagen imponente, especialmente porque el monte se encontraba totalmente desprovisto de vegetación para facilitar la defensa y evitar emboscadas. El acceso al castillo se realizaba a través de una monumental puerta, desde la Coracha, que comunicaba con la barbacana que rodea todo el perímetro exterior.

El Faro de Luz

El nombre Gibralfaro se dice que se deriva del árabe, Jbel, roca o monte, y del griego, el término para luz, Faro, lo que significa «Roca de Luz». El castillo es famoso por su asedio de tres meses en 1487 por los monarcas católicos, el rey Fernando y la reina Isabel, que terminó cuando el hambre obligó a los árabes a rendirse.

El Legado de Gibralfaro

Hoy en día, los restos más visibles del Castillo son las sólidas murallas que se elevan por encima de los pinos. En el Centro de Interpretación de Gibralfaro, en el antiguo arsenal de pólvora del Castillo, hay un pequeño museo que muestra la historia del castillo a lo largo de los siglos desde la Reconquista. El castillo se utilizó como base militar hasta 1925.

El Futuro de Gibralfaro

Actualmente, se está aprobando un proyecto destinado a salvaguardar el monte y sus alrededores de cualquier intervención urbana y promoverlo como un espacio para el recreo público. Otro proyecto planea construir un teleférico que conecte el centro de la ciudad con el castillo de Gibralfaro.

Cómo llegar al Castillo de Gibralfaro

Si acabas de llegar a Málaga puedes alquilar un coche en el aeropuerto.

Si estás en Málaga la mejor manera de llegar al Castillo de Gibralfaro es en autobús. Puedes tomar la línea 35, que tiene paradas en la Plaza de Toros, el Paseo de Reding y otros puntos céntricos, y te dejará justo en la entrada de la fortaleza. Si prefieres alquilar un coche en Málaga podemos entregarlo donde nos indiques.

Conclusión

El Castillo de Gibralfaro trasciende su mero estatus de monumento histórico, impregnado de cultura y patrimonio, cuyo fulgor perdura en la gloriosa ciudad de Málaga. Su relato histórico rebosante y su presencia majestuosa lo consagran como una parada ineludible para todo aquel visitante que desee empaparse de la esencia de esta región. ¡Adentrarse en sus dominios es embarcarse en un viaje sin parangón!

Aquí tienes información adicional sobre la visita al Castillo de Gibralfaro:

  • Dirección: El castillo se encuentra en Monte de Gibralfaro, s/n, 29016 Málaga
  • Teléfono: +34 951 92 61 89
  • Horario de apertura: El castillo está abierto de 9:00 a 20:00 horas de abril a octubre, y de 9:00 a 18:00 horas de noviembre a marzo.
  • Precio de la entrada: La entrada general cuesta 3,50 euros, y también hay una entrada combinada para visitar la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro por 5,50 euros.
  • Los domingos, la entrada es gratuita a partir de las 14:00 pm.